viernes, 2 de junio de 2017

Palabras van, palabras vienen…

Enseñar Lengua y Literatura en el Siglo XXI, implica la concientización acerca del mundo y el tiempo en el que vivimos. El tiempo de la “cibercultura”: tiempo de trasformación social, cultural y mental (Echeverría). ¿Somos conscientes de la existencia de esta transformación? ¿La reconocemos? ¿Nos consideramos parte de ella?

Las nuevas tecnologías y el avance del mundo digital generan transformaciones muy profundas, y que definitivamente repercuten en la escuela, en el ámbito educativo. Esto genera una especie de disputa. Disputa en cuanto a la incorporación de estas nuevas tecnologías en la enseñanza. ¿Cómo enseñaríamos LENGUA Y LITERATURA? ¿Lo haríamos mediante el uso de las TICS, redes sociales y los saberes específicos que corresponden a nuestro espacio curricular? ¿Resulta esto, una tarea difícil? Pensemos en cuales serían los beneficios de sentirnos parte de este nuevo mundo, y en los de enseñar considerado e incluyendo a estos cambios…

Pensemos mejor aún, a la enseñanza como un posible e inevitable espacio de intercambio. Intercambio no solo de conocimientos. Sino también de valores, de intereses,  de modos y formas, de ideas, de gestos…

Palabras van, palabras vienen. Gestos van, gestos vienen. Ideas van, ideas vienen. Informaciones van, informaciones vienen. Lecturas van, lecturas vienen. Escritos van, escritos vienen. Como así también la trasmisión de “esa enseñanza”, cargada de todos estos ingredientes, que se da de forma directa al adolescente, o porque no también a través de las redes. Y esa sensación gratificante que vuelve, vuelve al docente. A través de expresiones, de gestos, de la participación de ese adolescente y de sus posibles respuestas. Esas sensaciones gratificantes que bien sabemos, no incluyen la garantía de que el alumno este aprendiendo, pero si la tranquilidad de pensar que estamos dando hasta un poco más de lo que podemos. Para reflexionar… ¡Podemos hacerlo! No resulta demasiado difícil. Si no lo intentamos como docentes, no sabremos si se puede.


No olvidemos en este Siglo XXI, que todo lo que va, vuelve. Lo que damos, vuelve de un modo u otro.  Y que el tiempo que alguna vez fue, no vuelve. Nuestro tiempo es hoy, un mundo nuevo acontece, un mundo renovado, transformado, telemático,  enriquecido cultural y tecnológicamente. Un nuevo mundo para ser un “nuevo docente”.

Palabras van, palabras vienen...